747 WING HOUSE

La casa de Santa Monica Mountains (California) construida con las alas de un Boeing 747.

Nos encontramos en las colinas perdidas de Santa Monica, al noroeste de Malibú, California. La actual propietaria Francie Rehwald tras muchos años de búsqueda de una nueva casa donde pasar su jubilación, se encontró con este terreno propiedad de Tony Duquette, famoso artista y escenógrafo de Hollywood. En 1993 esta propiedad fue completamente destruida tras el incendio de Green Meadow.

Francie trabajaba como comercial en Mercedes Benz, y no sabemos si en su deseo de tener una casa con lineas curvadas y femeninas se imaginaría la misma como un “alas de gaviota” , el mercedes 300 sl “Gullwing”, el estandarte más valioso dentro de la marca alemana para la que trabajaba. Quizás lo soñara en algún momento pero fue el arquitecto David Randall Hertz quien imaginó un techo flotante que colgaría de la propiedad minimizando de esta forma las obstrucciones estructurales de las vistas de las montañas.

El arquitecto no se acordó del “Alas de Gaviota”, pero si inició sus bocetos con un techo que recordaba al ala de un avión. Hertz se dio cuenta de la dificultad de crear un techo en forma de ala y tras analizar y medir las estructuras existentes comprobó que las alas de un 747 encajarían perfectamente. Hertz se imaginaba una azotea libre de obstáculos para contemplar el sistema montañoso que tenía enfrente.

Hertz convenció al cliente de que comprara directamente el avión 747. El valor de este artilugio en 1970 cuando se construyó era de unos 25 millones de dolares. Mark Thompson de Thompson Aviation vendió el avión por 30.000 dolares a Francie, en lo que se convirtió el primer paso en la construcción de la casa. Utilizando un láser y las sierras de corte en el aeropuerto de Victorville, sede del segundo cementerio de aviones más grande de EEUU, se cortaron las piezas a gusto del consumidor, como el que va a una pescadería y le indica al pescadero que le corte la cabeza y le quite las espinas. Se transportó en camión con una escolta de unos 10 vehículos llegando incluso a cortar varias autovías para su circulación. Llegado un punto en el que la única forma de transportar las alas era mediante el aire se  tuvo que realizar la segunda parte del trayecto en helicóptero. Se recortaron las alas para su transporte y posteriormente se unificaron de nuevo. El vuelo en helicóptero tuvo un coste de 8 mil dolares la hora.

Tener las alas de un avión de estas características supone solicitar permisos especiales a la FAA, la administración de la aviación civil. Se tuvo que registrar la azotea en dicha administración. Desde entonces los pilotos que sobrevuelan la casa no lo equivocan con un avión derribado.

A pesar del coste del avión así como de su transporte en helicóptero se puede decir que el techo de esta casa salió mas barato de lo que habría sido construir un techo en esa zona con esas formas esperadas y con materiales convencionales que tendrían que transportarse arriba y abajo de la montaña a la misma ubicación.


 

Se trata de una obra importante, no sólo por la dificultad de la misma sino por la conciencia ambiental del creador. Se han conseguido reciclar los materiales de un avión de miles de toneladas de desecho y utilizarlas de forma creativa adaptándolos a las estructuras de Duquette. El arquitecto ha querido influir sobre la importancia del reciclaje en la sociedad.

 

El atardecer desde esta casa es de altos vuelos.

 

 

 

Fotos: David Hertz Architects

DLM MAGAZINE

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