Torre de Arte Mito, Tokyo Foto: World Discovery 

ARATA ISOZAKI

“Para cuando cumplí 30 años había dado 10 vueltas al mundo” 

Son las primeras declaraciones de Arata Isozaki, nuevo premio Pritzker 2019, tras conocer que había sido galardonado.

Pritzker es el premio más importante en arquitectura, el máximo galardón de la profesión, lo equivalente al Nobel en la Literatura.

Este premio se creó en 1979 por Jay A. Pritzker y su mujer Cindy Pritzker. Se otorga desde entonces cada año  para “honrar a un arquitecto o arquitectos vivos, cuya obra construida demuestra una combinación de las cualidades de talento, visión y compromiso, quien ha producido consistentes y significativas contribuciones a la Humanidad a través del arte de la arquitectura”.

Es un premio muy difícil de entender como señalan algunos arquitectos. En ocasiones reconoce trayectorias de arquitectos y en otras se utiliza para señalar hacía dónde puede crecer la arquitectura. A veces premia lo ya conocido y en otras ocasiones sirve de guía sobre lo que puede ser el futuro.

Hay quienes piensan que el premio Pritzker ha perdido relevancia pero más que relevancia, ha perdido crisis de identidad.  Se trata del premio más influyente en arquitectura y sólo por ello podemos decir que sigue teniendo la misma relevancia que siempre. Un jurado tan reputado como el del premio Pritzer también asegura la continuidad como premio relevante.

La ceremonia de entrega del premio será en el Chateau de Versailles (Francia) en mayo de este año.

¿Qué ha dicho el Jurado respecto a Isozaki?

Señala el jurado en el “veredicto” del premio, que Isozaki “no ha seguido tendencias, ha forjado su propio camino. Ha creado obras de gran calidad que se mantienen hasta el día de hoy contemporáneas en su enfoque”.

Arata Isozaki  ha dedicado sus días a la arquitectura desde los años 60. Es un visionario sin miedo. Ha construido más de 100 obras entre las que destaca la biblioteca que levantó en su ciudad natal en 1966 o el Museo de Arte de Contemporáneo de Los Angeles. En España,  su obra más significativa es el Palau Sant Jordi, que construyó para la Barcelona olímpica.

Foto: Cortesía del Museo de Arte Contemporáneo de Los Angeles

Atara Isozaki no sólo es arquitectura, es un pionero en el establecimiento de contactos e intercambios con sus compañeros de occidente. Esa búsqueda de intercambio y movimiento lo atribuye al Japón en el que creció. El niño de 12 años que contemplaba su país asolado por los bombardeos de la 2ªGuerra Mundial, conoció las ciudades de su país en un constante cambio. Aquí adquirió el carácter de construcción que tenía la profesión, su primera experiencia fue la ausencia de arquitectura considerando sobre todo cómo la gente reconstruía sus casas y ciudades.

“Cada uno de mis diseños es una solución específica nacida para el contexto del proyecto, no tengo un estilo arquitectónico”

“El cambio significa constancia. Paradójicamente, esto se convirtió en mi propio estilo”

Atara Isozaki es sin ninguna duda una de las figuras más importantes de la arquitectura mundial contemporánea. Podríamos decir que su arquitectura procede de un entendimiento completo no sólo de la propia arquitectura, de la filosofía, historia y la cultura. Así es el nuevo premio Pritzker 2019.