Marcela es lo último en Ponzano. Llegas a esta zona de cañas y vinos un domingo y lo último que piensas encontrarte es una auténtica cocina de autor, una cocina canalla como su propio artífice. Granadino de nacimiento y de corazón, Cristobal expresa todo lo que se le pasa por la cabeza en el plato. El ex-concursante y finalista del programa Masterchef en su segunda edición, nos trae una carta en la que con sólo leerla te das cuenta del “punch” que tiene. “Esto tiene mucho Rock and Roll” señala el propio Cristobal cada vez que sube un plato de cocina. Cristobal no para, siente tanta pasión por la cocina que cuando llega a casa no suelta el mandil aunque su novia no soporte que tarde tres horas en hacer unos spaguetti. “Yo no puedo hacer unos spaguetti con tres ingredientes, no puedo”. “Cuando acabo los spaguetti le digo a mi novia, ¿como estaban los spaguetti?, rápidamente se le pasa cuando los prueba”

Cristobal lleva la sangre de la hostelería por sus venas. “Siempre me he subido a la caja de Coca-Cola para poder poner cañas”. “Llevo en esto desde muy chico, aunque nunca entraba en la cocina, mi padre no me dejaba.”

El pescado es una de sus pasiones, es del sur, y platos como el bacalao al curry con granos de maíz tostado y cristal de espirulina o los boquerones rellenos de morcilla con reducción de Moet Chandon son de otro planeta. ¿En qué momento se te puede ocurrir rellenar unos boquerones con morcilla y Moet Chandon? Cristobal entiende que el cerebro se educa y si lo educas bien puede ser brutal. El Cristobal de antes de Masterchef no tenía esa creatividad. Le Cordón Bleu, una de las mejores escuelas de formación, le cambio su forma de concebir la cocina. Se presentó en Masterchef con una ensalada de Mango, Foie y Jamón seco. “Fíjate dónde llegaba mi cerebro en aquella época. Yo no conocía esa parte de mi, no sabía que era tan creativo”

“Esto me ha pillado a mí con 38 años, si me pilla hace unos años me como a 7 por la mañana…..

Nos recibe con una tapa y un vermú con trufa. El olor a trufa es demasiado, el sabor inapreciable. En colaboración con Martini, Cristobal crea tapas en consonancia con la bebida coctelera más clásica de todos los tiempos. La tapa de pan y huevo. “Tan sólo mete dos mojaditas en el huevo y comeroslo entero” Dicho y hecho. El sabor es brutal.

“Yo pienso en un huevo frito y pienso en las dos mojaditas tan sexys que tiene la yema” Cristobal es un disfrutón de la comida.

La ensaladilla con textura sexy, alcaparras fritas y camarones por encima, vaya ensaladilla!!

 

El desayuno cruel y sensible como reza la carta, es realmente un steak tartar con salsa holandesa y katsobushi (atún seco japo). Todo dispuesto para untar en rebanadas de croissant francés y chutney de manzana y piña. Pues eso, esto tiene mucho Rock and Roll.

Cristobal define la gastronomía española como una de las mejores del mundo y “sin embargo no la mimamos. Conocí la gastronomía española en la academía, como hacer un marmitako o cómo se cocina en León, es la base, luego ya está el resto del mundo y preocuparnos por lo demás. Siempre estamos en el top ¿porqué preocuparnos por lo de fuera?”

Los callos son la parte madrileña, el plato se llama “Madrid en vena” ¿porque no hacer unos callos entre Madrid y Blangadesh? Sí, los callos van ahí dentro.

 

La despedida lo hace con tres tipos de postres muy diferentes. La reina, la tarta de alcachofa. Es espectacular. La torrija que no está frita, y las palomitas con toffe. El toque gamberro de un cocinero que nos va a traer muchas alegrias. 

Marcela dispone en su planta baja de un salón para 10-12 personas dónde poder organizar comidas o cenas de forma privada. Para acceder al mismo es necesario pasar por una cocina dónde se respira Rock and Roll.