Para llegar a ser el mejor torneo de tenis del mundo ya no basta con tener la categoría de Grand Slam o tener una historia de casi 100 años. Realmente la historia del Internacional de Francia es más antigua pero no fue hasta 1928 cuando se inauguró el estadio llamado Roland Garros en homenaje al famoso aviador que falleció antes del final de la primera guerra mundial. Es en 1968 cuando la Federación francesa decide convertir este torneo en “open” siguiendo los pasos del mítico Wimbledon. Son los dos torneos más clásicos del circuito de tenis, fieles cada uno de ellos a su propio estilo, a su propia historia, la imagen de la ciudad que representan, Paris y Londres, la tierra y la hierba.

La federación francesa consideró que Roland Garros necesitaba avanzar, dando importancia en todo momento a la tradición del torneo. Tradición no significa que tenga que ser antiguo, significa conservar el estilo y los valores paralelamente a la vanguardia y necesidades del futuro. Roland Garros necesitaba una pista retráctil y esto no choca con la tradición del torneo. Existen varios factores, como el impulso que habían dado los otros tres Grand Slam. Siempre se hablaba de la modernización e infraestructuras del Us Open o Wimbledon, que contaba con techo retráctil desde el 2009 en su pista central (Este año 2019 inaugura el techo retráctil en su pista 1 también). Lo que no ha cambiado en Wimbledon es su horario de cierre. Sobre las 21-21:30 horas los partidos se suspenden y el torneo los pospone para el día siguiente. No se trata de un problema de luz, se trata de una cuestión de seguridad y respeto por los vecinos. Así son los ingleses. Roland Garros no quería ser menos a Wimbledon y la federación francesa decidió dar un salto de calidad y de avance. Casi 400 millones de euros han convertido a Roland Garros en un torneo de diseño arquitectónico a la última. Remodelación de la Philippe- Chatrier (La central de Roland Garros), construcción de la pista Simonne Mathieu y los nuevos espacios y vegetación de un recinto que ha crecido hacía el futuro en tan sólo 11 meses.

Después de 10 meses y tras derribarse casi por completo, la pista central de Roland Garros ha cambiado el verde oscuro característico del torneo por el beige clarito. Las imágenes hablan por sí solas. El propio Nadal ha reconocido que ha notado mucho el cambio de un estadio que se ha estrenado hace apenas dos semanas. La pista sigue siendo la misma, es lo único que se ha mantenido aguantando las duras obras con la propia tierra batida tapada. La capacidad de la Philippe Chatrier no ha variado, sigue siendo de 15.000 espectadores. Las salas de prensa y los accesos son completamente diferentes. El techo retráctil pondrá a la Philippe Chatrier a la vanguardia del tenis mundial. Se estima que se terminará en el año 2020.

La construcción de la tercera pista en capacidad del torneo ha supuesto un crecimiento a nivel de infraestructura muy importante. Con capacidad para 5.000 personas y siguiendo el mismo diseño que su hermana mayor, el torneo cuenta ahora mismo con 4 pistas con capacidad para más de 5.000 personas.

Construida sobre un jardín botánico por los cuatro costados, tendrá colecciones de plantas de los cinco continentes que se irán plantando hasta 2020. Más de 100 árboles y 1000 especies vegetales. Es el ecosistema formado por deporte y naturaleza como lo ha denominado la propia federación. El nombre se debe a la ganadora de 12 títulos de este torneo allá por los años 30.

El verde y la vegetación es de suma importancia desde este año en Roland Garros. La nueva zona creada alrededor de la nueva pista Simonne Mathieu es un ecosistema mezclando deporte y naturaleza.