ReSTAURANTE TEJAS VERDES

El caserón manchego de la zona norte de Madrid

Hoy venimos con un restaurante con solera, de los de gran tradición y larga andadura. De los que han sobrevivido a los nuevos tiempos gastronómicos. Creemos que este tipo de restaurantes nunca podrán ser derrotados. Si al pueblo le das calidad y materia prima el pueblo no te traiciona.

Tejas Verdes es uno de esos restaurantes donde disfrutar de la gastronomía, en compañía de la familia, de la pareja o de los amigos porque su carta permite elegir sin problemas tanto al abuelo que disfruta con sabores de toda la vida, como al jovencito que se entusiasma con los nuevos experimentos de la gastronomía, llámense tatakis o tartares, etc.

El día que atravesamos el portón del siglo XVII nos metimos en un caserón de estilo castellano donde el paso del tiempo no ha afectado en nada su conservación. Volver a los años 60, con una decoración que podría ponerse de moda nuevamente. Jarrones de cerámica de Talavera de la Reina y Puente de Arzobispo, cuando la artesanía estaba en pleno apogeo.

Comer junto a esa chimenea en invierno es una de las primeras recomendaciones que hacemos, son las mesas más demandadas.

 

Cuando sales a la terraza por la puerta trasera nunca puedes imaginar que en ese restaurante haya una especie de parque del Retiro con una hectárea llena de pinos y jardines bien cuidados. Las noches de verano son increíbles en esta terraza, para nosotros una de las mejores de Madrid. Es difícil superar este jardín. El ambiente es tan familiar que en los postres la gente piensa que es su propia casa de verano.

 

Todo empieza en el año 1964, con la construcción por los abuelos de Álvaro y Millán, los actuales gestores de este restaurante, cuando la antigua carretera a Burgos pasaba por delante. El terreno era mucho más grande. Se construyó una casa acorde a la época, con salones cálidos, patios interiores y con materiales de los de antaño.

Fue un largo invierno de frio y de lluvias y las tejas que finiquitaban la construcción del caserón se tornaron de color verde. El musgo hizo su aparición y provocó que la elección del nombre fuera más fácil, “Tejas Verdes”. Así fue como los fundadores, la familia Mayoral San Sebastian, fundaba este restaurante con más de 50 años de historia.

La procedencia vasca de esta familia impregna de lleno en la cocina, donde la calidad de la materia prima es su razón de ser. No debe sorprenderos si los Txipirones en su tinta o las Kokochas al pil-pil son los platos “top”. Pero nosotros nos quedamos también con sus entrantes, esas croquetas a la antigua, esa burrata proveniente directamente de Puglia (Italia), acompañado de un tomate rosa sabrosísimo.

 La paletilla de cordero lechal de Segovia, el jamón de bellota de la Dehesa de Extremadura, la Morcilla de Burgos, las anchoas de Santoña, aquí el protagonista es el producto y el recetario tradicional. El pescado fresco a la sal.

Como decíamos antes, aquí también hay cabida para los vanguardistas de la cocina, el Steak Tartar de solomillo del Valle del Tiétar preparado delante del cliente o el Tataki de Atún Rojo con germinados o la tempura de verduras.

 

  Sus postres se preparan en la casa. Leche frita con helado de Leche merengada, Tarta Tatin de manzana o el flan casero.

 

 

Este artículo es una recomendación honesta de DLM MAGAZINE. Tejas verdes es uno de nuestros lugares favoritos de Madrid.